Expertos reclaman aclaración de incendio
Última actualización el Lunes, 29 de Noviembre de 1999 18:00 Escrito por Marvin Viernes, 17 de Febrero de 2012 15:37
Comayagua, Honduras
Expertos de Estados Unidos y otros países se sumaron este viernes a las investigaciones de las causas del incendio en la prisión hondureña que dejó 356 reos muertos, mientras crecen denuncias sobre una eventual responsabilidad de las autoridades en el siniestro.
Los especialistas eran esperados este viernes en la granja penal de Comayagua, 90 km al norte, donde reconstruirán la escena de la tregedia y rastrearán entre los escombros evidencias que ayuden a determinar el origen del fuego.
Un equipo de la agencia estadounidense de control de alcohol, tabaco, armas y explosivos (ATF) llegó la noche del jueves y expertos chilenos ya visitaron el centro de reclusión.
A tres días del trágico incendio en la cárcel que alberga a 852 reos, el doble de su capacidad normal, nada se sabe sobre el origen del siniestro, mientras aumentaba el drama de los familiares por la lenta identificación de los cadáveres.
Agotados, desesperados, dolidos y mantenidos a la distancia por el fuerte olor que sale de la morgue adonde fueron llevados todos los cadáveres, los familiares aguardaban la entrega de los cuerpos, pero hasta este viernes sólo 15 habían sido identificados.
"Me acaban de decir que es difícil que me entreguen a mi hermano porque está muy descompuesto, pero me voy a quedar aquí hasta que me lo den", dijo a la AFP Lindolfo Hernández, de 37 años, cuyo hermano estaba condenado a 10 años por violación y le faltaban dos meses para cumplir la pena.
Entrega de cuerpos
A 356 aumentó el número de reos muertos que dejó el incendio en la cárcel de Comayagua, en el centro de Honduras, al morir este viernes una de las víctimas que era atendida en un hospital de Tegucigalpa, informó a la AFP la familia.
El preso, identificado como Nery Ricardo Gómez Padilla, de 31 años, "falleció en la madrugada en el Hospital Escuela" y fue trasladado a la morgue del Ministerio Público, dijo conmocionada a la AFP la esposa Leticia Guerrero, en las afueras de esa institución.
El cuerpo de Nery Gómez fue trasladado a la morgue de Tegucigalpa. Personal médico había informado horas antes del desceso que el estado de Gómez Padilla, de 31 años, era crítico.
En el balance anterior, la Fiscalía precisó que en el incendio, ocurrido entre la noche del martes y madrugada del miércoles, murieron 353 de los 852 presos del penal, y otros dos fallecieron en hospitales, por lo que ahora aumenta a 356 el número de muertos.
Katia Figueroa Franco y 355 presos son los muertos producto del incendio que consumió parte de la Granja Penal de Comayagua , la noche del 14 de febrero, informó la directora de fiscales del Ministerio Público, Danelia Ferrera. La única mujer que murió en el incendio era esposa de Jaime William Aguirre Hernández, 46, un recluso que se salvó del siniestro pero que resultó con severas quemaduras.
Ella estaba registrada como que había ingresado en la cárcel, pero no había un reporte de su salida, indicó Ferrera a los periodistas en Tegucigalpa sin dar más detalles al respecto.
Agregó que dentro del penal habían 852 personas, incluida la mujer, y que de los reos, 477 están en la prisión, mientras que 20 fueron hospitalizados, con lo que los muertos suman 355 en total y no se produjeron fugas, como en principio se informó.
“Consideramos que no habría fugados en virtud que los datos coinciden con las cifras oficiales del centro penitenciario”, dijo Ferrera.
Tras producirse el incendio, el portavoz de la Secretaría de Seguridad, Héctor Iván Mejía, que citaba fuentes administrativas de la prisión, había informado que el total de reos en la Granja Penal sumaban 852, sin mencionar a la mujer.
Los restos de las 355 víctimas del incendio ahora están en Tegucigalpa en proceso de identificación por parte de equipos de medicina forense, previo a la entrega a sus familiares.
Oficialmente aún se desconocen las causas del incendio, aunque las autoridades han apuntado la hipótesis de que pudo obedecer a un cortocircuito o a la quema de un colchón por parte de un reo.
Según la gobernadora del departamento de Comayagua, Paola Castro, uno de los presos la llamó el martes por la noche para decirle que alguien había prendido un colchón.
“Nos estamos quemando porque alguien le metió fuego a un colchón y estamos rompiendo las láminas del techo para salvarnos, pero otros están fracasando”, le dijo el reo, según relató Castro.
Reos hacen revelaciones
Los reveladores relatos que hicieron ayer dos reos anónimos en el canal HCH son escalofriantes. Ambos hombres, que aseguraron estar prófugos, se comunicaron vía telefónica con ese medio de comunicación para contar una versión completamente distinta a las dos hipótesis que manejan las autoridades policiales.
Con voz firme, uno de los presidiarios dijo que logró escapar con vida del infierno en el que se convirtió el centro penal de Comayagua , gracias a la agilidad que tuvo de romper el techo y salir de la bartolina 8 por encima.
Reveló que no hubo tal cortocircuito como intenta hacer creer la Policía, sino que el siniestro en el que murieron calcinados al menos 355 reclusos, fue producto de un intento de fuga.
Según relató, el objetivo de la huida que fue planificada por el director del penal y los mismos policías de turno, eran tres reclusos a quienes identificó como “el doctor Excilenti, quien iba de candidato a alcalde y sus dos amigos”.
“Alguien le pagó a un general de adentro para que hiciera la fuga. Primero le ofrecieron un millón de dólares para que matara al doctor adentro, pero de ahí hubo cambio de director y a este le ofrecieron cuatro millones de euros que ya tienen que estar en sus cuentas (bancarias). Tienen que investigar esas entradas de dinero de Europa”, dijo con tono insistente.
El hombre por cuya voz aguda, se le calcula unos 35 a 40 años, explicó con un léxico folclórico que “el general Fredy Castellanos, el dueño de la trucha (el director) y su amigo conocido como Chico, fueron los que hicieron todos los ‘conectes’ para la fuga y los que cobraron el dinero”.
Manifestó que lo que le ofrecieron al doctor es que se fuera del penal porque lo querían matar, que lo iban a sacar uniformado de policía y aprovechando su salida se iban a escapar otros reos.
El intento de fuga se iba a hacer y el acuerdo era que los custodios iban a abrir los portones de varias bartolinas. Cuando llegó la hora de ejecutar la fuga, los custodios de turno provocaron las explosiones dentro del módulo seis, tiraron bombas molotov por los barrotes de los baños, y se extendieron a la bartolina siete, dijo.
“El doctor estaba en la celda seis, junto a sus dos amigos por eso el fuego se inicia ahí. El doctor era el objetivo principal de la Policía”, aseguró.
El reo contó que los celadores no se hallaron en valor de concretar la fuga y para disimular la muerte del doctor, le prendieron fuego a la bartolina seis.
“Si la Fiscalía está escuchando le digo que investigue por ahí, que no estén diciendo que fue cortocircuito, porque la luz nunca se fue, únicamente nosotros estábamos dormidos, escuchamos las explosiones en la seis y luego empezó el incendio”, señaló.
“Esta es la verdad de lo que pasó y yo cuento esto porque murió mi mejor amigo y para que se haga justicia”. El recluso dijo que fue juzgado a 27 años de prisión por el delito de asesinato, de los cuales llevaba 13 en el penal.
“Nos echaron combustible”
El otro supuesto reo que logró escapar en medio del incendio aseguró que la Policía roció de gasolina las bartolinas de la seis a la diez simultáneamente, por la parte de atrás y les disparó a quemarropa.
Ahogado en llanto por la pérdida de su hermano y un amigo, el hombre sostuvo la versión del otro reo anónimo que había una fuga planificada de 85 reos.
El plan, según este recluso, era que a las 10:10 de la noche les abrirían los candados para que salieran huyendo, disfrazados de policías, y que harían disparos como parte del show.
“Ellos (los policías) fueron los que le metieron fuego a la granja y no hallan cómo tapar el sol con un dedo”, reiteró.
Informó que él pagó 85 mil lempiras para salir del penal y que todos lo depositaron a la policía. Ellos sabían todo.
“Revisen cuentas hasta la del director porque depositamos el dinero para la fuga”.
Según este reo, los custodios “se dieron vuelta” y no abrieron las puertas como lo acordaron. “Nos agarraron a tiros para regresarnos adentro de la celda, cuando rompíamos el techo para salir de las llamas. Revisen los cuerpos que tienen disparos”.


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